miércoles, 7 de marzo de 2012

LA FORTALEZA DE SAN FELIPE

La invitacíon me tomó de sorpresa.  Se trataba de una cena de gala para conmemorar la fundación de Puerto Plata, ciudad que Cristobal Colón descubrió el 12 de enero de 1493. La celebración se llevaría a cabo en la famosa Fortaleza de San Felipe construida en 1541, por encargo del Rey Felipe II de España, para proteger la ciudad de los ataques de piratas y corsarios.  Era la primera vez que abría sus puertas para este tipo de evento, normalmente, durante el diá funcionaba como museo, y en las noches, bueno, no se sabía...., se rumoraba era una guarida de piratas aparecidos.

La noche, complice del magno evento, hizo llover todas sus estrellas iluminando la entrada  a la Fortaleza.  Nos recibió el gobernador y un acompañante, ambos vestidos con trajes del siglo XVI y unas damas elegantemente vestidas, también con trajes de la época.  Nos hicieron pasar por un especie de puente, debajo de éste y a ambos lados, a traves de unas rejillas, se podian observar muchos hombres, que simulando estar presos y heridos, gritaban e intentaban con sus manos agarrar las piernas de los recien llegados.  Ahí me pude dar cuenta de que se trataba de una recreación de lo que fue la Fortaleza en el siglo XVI. "¡Excelente idea!"

Una vez en el segundo nivel, funcionarios de la gobernación con sus lujosos trajes de la época nos indicaban donde debiamos sentarnos y unas damas nos traían nuestras respectivas bebidas.  Aproveché para caminar un rato y observar la ciudad desde una de las garitas; la vista era imponente. Al rato empezamos a degustar el majestuoso buffet que nos tenían preparado.  En la mesa asignada eramos ocho personas, de las que solo conociá a una, pero fue una manera de alternar y conocer a otras.

Todo transcurría en paz y armonía hasta que de repente, ¡disparos, cañonazos, un apagón, y gritos!  Se armó el corredero.  Yo atiné a meterme debajo de la mesa, y otros hiceron igual.  El corazón se me queria salir por la boca de nervios; unos segundos parecieron horas.  Al rato, una luz muy tenue iluminó la terraza y una voz gritó., "!Es un asalto, un asalto!. Levanté la mirada y alcance a ver  unos hombres disfrazados de piratas, se subían por los murros de la fortaleza, estaban por todos lados.  Uno de ellos me alcanzó a ver y me saco debajo de la mesa. Me sostuvo prisionera por unos segundos hasta que volvio la luz, y los supuestos centinelas apresaron a los piratas y liberaron a unos cuantos rehenes.  De la nada aparecieron unos jovencitos, gritaban ¡Extra!  ¡Extra! y nos entregaron un pliego del periódico local donde el titular leía.  !¡Piratas atacan el Fuerte de San Felipe!

Fue una noche expectacular, ¡Inolvidable!  De ahí salieron anécdotas de invitados que manifestaron ver aparecidos en el curso del ataque pirata, otros vieron la sombra de una dama con atuendo de la época pasearse por los jardines.   Lo que  nunca quedó claro, fue  si hubo un error de imprenta cuando en la foto del periódico apareció una sombra sobre la imágen de uno de los piratas al subir el muro de la fortaleza.

4 comentarios:

  1. Muy interesante; al final entre los disfraces y los rumores todo quedó bastante mezclado, hasta las sombras se volvieron dudosas...

    Un abrazo, me gustó la ambientación.

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  2. Se ve espectacular la fortaleza. Con paredes altas ytorres para defenderla. Creo que en su motivo de edificación se tuvo en cuenta a los indios ¿O era por los piratas y nada más?
    El relato muy bueno y la idea de la recreación del asalto pirata me parece genial. Los pueblos deben mantener viva su historia.

    Besos. Te sigo

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  3. Un relato genial y una recreación muy buena de la vida en el fuerte, pero me ha parecido muy ingenioso el desenlace.
    Un saludo.

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