miércoles, 27 de abril de 2011

VOLVIERON LAS GOLONDRINAS

Golondrinas Pictures, Images and Photos

Hace unos días mientras contemplaba a unas golondrinas revolotear en el jardin me vino a la memoria una anécdota graciosa de mi juventud. Cuando cursaba el 4to año de secundaria fui seleccionada conjuntamente con otras cuatro alumnas para declamar en frente de un jurado compuesto por poetas,periodistas y otras personalidades. Era una joven rebelde pero muy timida y me causaba pavor hablar en público, pero no podía escapar de la situación, tenía que probarle a la Madre Superiora que yo era capaz de hacerlo. Mi mamá, que sabía que me moría de miedo le pidió a una prima quien era poetisa que me ayudara a gesticular y a entonar las palabras propiamente. En eso estuve un mes, hasta que llegó el gran día. La poesia escogida fue "Volveran La Oscuras Golondrinas de Gustavo Adolfo Becquer. Cuando llegó mi turno para declamar, estaba muy nerviosa, sentía que las piernas me flaqueaban. Poco a poco, fui ganando confianza y pude salir del paso. Cuando termine de recitar, todos me aplaudieron con entusiasmo. Desde entonces recuerdo las letras de esta bellísima poesia:

Volverán las oscuras golondrinas
en tu balcón sus nidos a colgar,
y, otra vez, con el ala a sus cristales
jugando llamarán;
pero aquéllas que el vuelo refrenaban
tu hermosura y mi dicha al contemplar,
aquéllas que aprendieron nuestros nombres...
ésas... ¡no volverán!

Volverán las tupidas madreselvas
de tu jardín las tapias a escalar,
y otra vez a la tarde, aun más hermosas,
sus flores se abrirán;
pero aquéllas, cuajadas de rocío,
cuyas gotas mirábamos temblar
y caer, como lágrimas del día...
ésas... ¡no volverán!

Volverán del amor en tus oídos
las palabras ardientes a sonar;
tu corazón, de su profundo sueño
tal vez despertará;
pero mudo y absorto y de rodillas,
como se adora a Dios ante su altar,
como yo te he querido..., desengáñate:
¡así no te querrán!

miércoles, 20 de abril de 2011

JUNTOS PARA SIEMPRE

A & A Photography Pictures, Images and Photos


En esta semana me embarga la alegría pues una de mis hijas contraerá matrimonio.  Comenzará un nueva étapa en su vida, para la cual le deseo inmensa dicha y felicidad.  A continuación las sabias palabras de Khalil Gibrán, en su célebre libro "El Profeta".

Entonces... Almitra habló otra vez. ¿Qué nos direís sobre el matrimonio, Maestro?

Y el respondió diciendo:

Nacisteís juntos y juntos para siempre.  Estareís  juntos cuando las alas blancas de la muerte esparzan vuestras días.
Sí, estareís juntos aun en la memoria silenciosa de Dios. Pero dejad que haya espacio en vuestra cercanía,
Y dejad que los vientos del cielo dancen entre vosotros. Amaos el uno al otro, pero no hagaís del amor una atadura.
Que sea mas bien, un mar movible entre las costas de vuestras almas.
Llenaos uno al otro vuestras copas pero no bebaís de una sola copa.
Daos el uno al otro de vuestro pan, pero no comaís del mismo trozo.
Cantad y bailad juntos y estad alegres, pero cada uno de vosotros sea independiente.
Las cuerdas de un laúd están solas, aunque tiemblen con la misma música.
Dad vuestro corazón, pero no para que vuestro compañero lo tenga.
Por que sólo la mano de la Vida puede contener los corazones.
Y estad juntos, pero no demasiado juntos.  Por que los pilares del templo están aparte.
Y,  ni el roble crece bajo la sombra del ciprés ni el ciprés bajo el roble.

martes, 12 de abril de 2011

EL UNIVERSO EN TI

UN CUENTO SUFI


Había una vez un anciano que pasaba los días sentado junto a un pozo a la entrada del pueblo.
Un día, un joven se le acercó y le preguntó -Yo nunca había estado en este lugar. ¿Cómo son los habitantes de esta ciudad?

El anciano le respondió con otra pregunta -¿Como son los habitantes de la ciudad de la que vienes?

-Egoistas y malvados, por eso me siento feliz de haber abandonado aquél lugar-.

-Así son también los habitantes de esta ciudad- le respondió el anciano.

Poco después, otro joven se acercó al anciano y le hizo la misma pregunta -acabo de llegar a este lugar ¿Cómo son sus habitantes?-

El anciano, contestó con la misma pregunta-Cómo son los habitantes de la ciudad de la que vienes?-

-son buenos, generosos, hospitalarios honestos y trabajadores. Tenía muchos amigos me ha costado mucho abandonar aquél lugar.

-También los habitantes de esta ciudad son así- respondió el anciano.

Un hombre que había llevado a sus animales a beber al pozo y que había escuchado la conversación, le pregunta, -Cómo puedes dar dos respuestas tan diferentes a las misma pregunta hecha por dos personas?

-Mira, le respondió. Cada uno lleva el universo en su corazón. Quien no ha escontrado nada bueno en su pasado, tampoco aquí lo encontrará. En cambio, aquél que tenía amigos en su ciudad, encontrará también aqui amigos leales y fieles, porque las personas son las que se encuentran asimismas.


La mente es un proyector, el mundo la película... Causa y efecto. Es inutil intentar cambiar lo que sucede en el exterior. El mundo cambiará en la misma medida que nosotros cambiemos.

martes, 5 de abril de 2011

EL TALLADOR DE LAPIDAS

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Un hombre que cortaba y tallaba rocas para hacer lápidas, se sentía infeliz con su trabajo y pensaba que le gustaría ser otra persona y tener una posición social distinta.
Un día pasó delante de la casa de un rico comerciante y vio las posesiones que éste tenía y lo respetado que era en la ciudad. El tallador de piedras sintió envidia del comerciante y pensó que le gustaría ser exactamente como él, en lugar de tener que estar todo el día trabajando la roca con el martillo y el cincel.
Para gran sorpresa suya, el deseo le fue concedido y de este modo se halló pronto convertido en un poderoso comerciante, disponiendo de más lujo y más poder de los que nunca había podido soñar. Al mismo tiempo era también envidiado y despreciado por los pobres y tenía igualmente más enemigos de los que nunca soñó.
Entonces vio a un importante funcionario del gobierno, transportado por sus siervos y rodeado de gran cantidad de soldados. Todos se inclinaban ante él. Sin duda era el personaje más poderoso y más respetado de todo el reino. El tallador de lápidas que ahora era comerciante, deseó ser como aquel alto funcionario, tener abundantes siervos y soldados que lo protegieran y disponer de más poder que nadie.
De nuevo le fue concedido su deseo y de pronto se convirtió en el importante funcionario, el hombre más poderoso de todo el reino, ante quien todos se inclinaban. Pero el funcionario era también la persona más temida y más odiada de todo el reino y precisamente por ello necesitaba tal cantidad de soldados para que lo protegieran. Mientras tanto el calor del sol le hacía sentirse incomodo y pesado. Entonces miró hacia arriba, viendo al sol que brillaba en pleno cielo azul y dijo: “¡ Que poderoso es el sol! ¿cómo me gustaría ser el sol!”
Antes de haber pronunciado la frase se había ya convertido en sol, iluminando toda la tierra. Pero pronto surgió una gran nube negra, que poco a poco fue tapando al sol e impidiendo el paso de sus rayos. “Que poderosa es esa nube! – pensó- ¡ como me gustaría ser como ella!”
Rápidamente se convirtió en la nube, anulando los rayos del sol y dejando caer su lluvia sobre los pueblos y los campos. Pero luego vino un fuerte viento y comenzó a desplazar y a disipar la nube. “Me gustaría ser tan poderoso como el viento,” pensó, y automáticamente se convirtió en viento.
Pero aunque el viento podía arrancar árboles de raíz y destruir pueblos enteros, nada podía contra una gran roca que había allí cerca. La roca se levantaba imponente, resistiendo inmóvil y tranquila a la fuerza del viento. “¡Que potente es esa roca!” –pensó- “¡como me gustaría ser tan poderosa como ella!”
Entonces se convirtió en la roca, que resistía inamovible al viento más huracanado. Finalmente era feliz, pues disponía de la fuerza más poderosa existente sobre la tierra. Pero de pronto oyó un ruido. Clic, Clic, Clic. Un martillo golpeaba a un cincel, y este arrancaba un trozo de roca tras otro. “¿Quién podría ser más poderoso que yo?”, pensó, y mirando hacia abajo la poderosa roca vio... al hombre que hacía lápidas.

Muchas personas consumen su vida entera buscando la felicidad sin encontrarla nunca, simplemente porque no miran en el lugar adecuado. Nunca podrás ver una puesta de sol si estás mirando hacia el Este y nunca encontraras la felicidad si la buscas entre las cosas que te rodean. El cuento del tallador de lápidas te enseña que la felicidad no depende de lo que cambies en tu vida... salvo que te cambies a ti mismo.