jueves, 23 de septiembre de 2010

LA IMPORTANCIA DE VIVIR

Hay libros que no pasan de moda cuyo contenido es bálsamo que resiste al tiempo y por lo tanto imposibles de olvidar. Cuando era una adolescente y pasaba por esa clásica etapa de crisis existencial tuve la dicha de encontrar sobre el escritorio de mi tío, una obra extraordinaria "La Importancia de Vivir", del celebre escritor chino, Lin YuTang.

En este libro encontré una filosofía de vida risueña, tolerante y estimulante para encontrar la felicidad y la importancia de practicar el sentido del humor en el camino.

Lin YuTang nacido en China (1895-1976), gran conocedor de la cultura oriental estudio y residió en Estados Unidos y en Europa. De ahí, que en su obra extrae lo permanente en la cultura oriental y la fusiona con la cultura de occidente. Según el debe haber un equilibrio entre ambas donde no predomine la razón sobre el alma y el espíritu pero tampoco el pensamiento idealista oriental como solución a los problemas del hombre.
"Llego a la conclusión de que el más alto ideal de la cultura china ha sido siempre un hombre con un sentido de desapego (takuan) hacia la vida, basado en un sentido de sabio desencanto. De este desapego viene el alto espíritu (k'uanghuai), un alto espíritu que nos permite ir por la vida con tolerante ironía y escapar a las tentaciones de fama y riqueza y logro, y eventualmente nos hace aceptar lo que venga. Y de ese desapego surge también un sentido de libertad, un amor por el vagabundeo y el orgullo y la despreocupación. Sólo con este sentido de libertad y esta despreocupación llega uno eventualmente a la aguda, a la intensa alegría de vivir.

"Quizá el norteamericano esté tan sólo avergonzado de la palabra "holganza" en un mundo donde todos hacen algo. Lo único que deseo es que sea honrado al respecto, y que proclame al mundo que le gusta hacerlo así cuando le gusta; que no es mientras trabaja en su oficina, sino mientras está tendido en la arena, cuando su alma pronuncia: "La vida es hermosa".

Lin Yutang sostiene que la felicidad del hombre radica más que en tener lujos y confort en disfrutar de los momentos simples de la vida. Podemos ser felices admirando las flores y las aves, escuchando música, charlando amenamente con un amigo o un hijo y/o disfrutando de un rico almuerzo. Según el, el hombre es feliz cuando es autentico y libre.

Realidad + Sueños + Humor = Sabiduría

"De modo que la sabiduría, o el mas alto tipo de pensamiento, consiste en atender nuestros sueños o idealismos con un buen sentido del humor, apoyado por la realidad misma".


En estos tiempos en que es necesario hacer un alto y replantearnos preguntas básicas sobre nuestra existencia, la filosofía de Lin Yu Tang recobra vigencia. Las luces artificiales y el marketing perennemente nos están haciendo creer que los bienes materiales y las comodidades nos harán sentir mas felices. Sin embargo, a pesar de que cada día tenemos acceso a mayores bienes, el hombre no se siente libre sino como un triste títere manipulado y amarrado. En una lucha titánica entre adquirir bienes y el temor a perderlos.


Lin Yutang
La importancia de vivir (fragmento)

" He aquí las cosas que me harían feliz. No deseo otras. Quiero un cuarto propio donde poder trabajar. Un cuarto ni particularmente limpio ni ordenado... sino confortable, íntimo y familiar. Con una atmósfera llena de humo y el olor de viejos volúmenes y de incontables olores... Quiero trajes decentes que haya usado por algún tiempo y un par de zapatos viejos. Quiero una ducha en verano y un buen fuego con leños en invierno. Quiero un hogar donde poder ser yo mismo. Quiero algunos buenos amigos que sean tan familiares como la vida misma; amigos con los que no haya necesidad de ser cortés y que me cuenten todas sus dificultades, las matrimoniales y las demás; amigos capaces de citar a Aristóteles y de contar cuentos subidos de color; amigos que sean espiritualmente ricos y que puedan hablar de obscenidades y de filosofía con el mismo candor; amigos que tengan aficiones y opiniones definidas sobre las cosas, que tengan sus creencias y respeten las mías. Quiero una buena cocinera que sepa hacer sopas deliciosas y un viejo sirviente que piense que yo soy un gran hombre, pero no sepa en qué reside mi grandeza. Quiero una buena biblioteca, buenos cigarros y una mujer que me comprenda y me deje libertad para hacer mi trabajo. Quiero libertad para ser yo mismo."





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