sábado, 9 de noviembre de 2013

ECOLOGIA RETORCIDA










-¡Está prohibido cazar en esta reserva! -espeta el corpulento guardabosques al furtivo señalando el arma del delito-. ¿Sabes lo mucho que cuesta mantener el equilibrio entre las especies de la zona? -uno de sus ojos parpadea sin parar y su frente, crispada, enrojece por momentos-. Cualquier alteración puede desestabilizar este hábitat.
Atrapa al chico con su monstruosa mano cubriéndole la cara con la palma y, elevándolo varios palmos del suelo, ahoga el grito que alertaría a las personas que disfrutan de la siesta en el cercano merendero, o a las que se bañan en el río, o a los excursionistas que fotografían setas, o a la pareja que escala en el acantilado. Lo mantiene así largo rato, privando de aire los pulmones del muchacho con la misma técnica que utiliza para asfixiar los conejos cuando éstos exceden en número la población preestablecida.
De una de las manos del niño resbala el cazamariposas, de la otra el frasco que, al chocar contra el suelo, estalla en mil pedazos dejando libres a los preciados insectos tiñendo con su tornado de color, aquella soleada tarde de verano.

Alberto Proset

6 comentarios:

  1. Algún ecologista de este fuste existe.

    Besos.

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  2. Me gusta que los insectos hayan quedado libres...
    Saludos, muy bueno el texto

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  3. ¡Menuda manera de decir las cosas! Menos mal que no le hizo lo que a los conejos. Feliz domingo

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  4. Con defensores de la naturaleza como éste, ya podemos dormir tranquilos.
    Un abrazo.

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  5. Lo mejor de la historia es que los insectos quedaron en libertad, saludos.

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  6. Así. Enseñando desde pequeños que a los seres vivos hay que respetarlos... da igual que sean mariposas o niños.
    Besos.

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