jueves, 7 de febrero de 2013

UNA EXPOSICION ARRIESGADA


El museo anunció la próxima apertura de una exposición arriesgada. Traiga sus propios monstruos, rezaban las invitaciones que recibieron en sus buzones los habitantes de la ciudad. Al principio venció el desconcierto, la reserva y el escepticismo. Pero a medida que el día del estreno se aproximaba, fueron llegando, con cuentagotas, los hijos de los pederastas, las mujeres maltratadas, los hermanos de los caníbales, las madres de los parricidas.
Uno a uno, tocaron con sus nudillos fríos la puerta trasera del museo, susurrando con voz queda y trémula, para deshacerse de sus monstruos y sus martirios.
Tal fue el éxito de la iniciativa, que al abrir sus puertas (el museo) a tan descabellada exposición, la ciudad entera suspiró y por fin pudo dormir tranquila.
Mas el alivio duró poco. Tras el primer día, los habitantes de la ciudad, tuvieron que lidiar con la más terrible de las pesadillas, que les acosaba todas las noches, cuando el silencio, por fin, dominaba las calles.
Pues Morfeo había decidido acosarles con el sueño de un museo que cerraba sus puertas a una exposición arriesgada, viéndose en la tesitura de regresar a sus dueños todo el material cedido para la misma.

judas Krae

9 comentarios:

  1. ¡Qué horror! ¡ Qué exposición más macabra! Una vez más me dejas impresionada. Un abrazo

    ResponderEliminar
  2. Wow, que imaginación tienes linda, es impresionante

    Besos Marilyn

    ResponderEliminar
  3. Me admiro de tu imaginación, de tus historias cortitas y sabrosas. Me encantan !!!

    ResponderEliminar
  4. Que tire la primera piedra aquel que diga que no tiene sus monstruos personales.

    Me ha gustado la narración.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  5. Una historia cargada de muchísimo peso moral...Morfeo: no sabe sino quitar el sueño en vez de ayudar a las pobres gentes del lugar a que no tengan pesadillas.

    Un relato precioso te felicito!

    Un abrazo Marilyn.

    ResponderEliminar
  6. Marilyn, mudo quede a tan buen relato, sintiendo no haber podido enterarme antes de tan buena propuesta, pues aunque mi monstruo es por desgracia uno que castiga muchos, no me hubiera importado dejarlo allí, y te garantizo que sabiendo el resultado, no pegaría ojo no sea se me apareciera otra vez.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  7. La idea de poner a los monstruos personales en un museo es terrorífica, y más todavía que la gente no pueda desembarazarse de ellos ni en sueños.
    ¡Muy bueno,Marilyn!
    Abrazo

    ResponderEliminar
  8. Marilyn:
    Nada peor que el miedo al efecto bumerang.
    Muy bueno.
    Un gran abrazo.

    ResponderEliminar
  9. Era buena manera de expulsar los monstruos, una terapia liberadora que se convirtió en terror cuando hubo que recoger aquello que pensaban que ya habían expulsado de sus vidas.
    Buen relato, me ha gustado mucho.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar