viernes, 18 de febrero de 2011

REENCUENTRO

mirror


¡Allí estaba, intacta, de inigualable belleza, imponente! Su proximidad a las aguas verdi-azules del mar la hacía parecer como si estuviera enclavada en el centro del Mar Caribe. Pronto, entré en un espeso bosque de cocoteros y almendros que me llevaron a un portón. Lo empujé fuertemente arrancando una enredadera de hiedra que se aferraba a la superficie del poste. Suspiré, refugiándome en los momentos de infancia mientras miraba a mi alrededor. Un abejorro, interrumpió mi pensamiento, salió volando de entre el rosal dándome la  bienvenida.  
Regresar aquí, me causaba nostalgia, una extraña sensación, como quien acaba de encontrar a alguien que habia estado buscando durante largo tiempo, como si....., no sé, imposible de explicar.
Abrí la puerta principal y entré a la sala, allí estaba el majestuoso reloj antiguo de péndulo que timidamente marcaba las tres.Las cortinas de terciopelo rojo contrastaban con los muebles que tapizados en un finísimo brocado aun conservaban todo el esplendor de la época. Sobre el mantel de hilo con encajes que vestía la mesa del comedor reposaba uno de los arreglos de rosas y azahares que como ritual mi madre recogía del jardin. Todo estaba intacto, cuidadosamente decorado,impecable, tanto así, que hasta el piano de cola parecia tocar solo. La música me invadía por completo y mi cuerpo se movia al compás de la melodía. Cuando vine a darme cuenta estaba delante del espejo de bronce labrado. Levanté la mirada, me asusté, no lo podía creer, la imagen que el espejo reflejaba era la de una niña de tez pálida, pelo rubio, ojos pardos,vestida de color rosa en satin y arandelas de tul, y zapatos de tacones.  Nos miramos en un silencio interminable. Rompiendo el silencio, me animé a preguntarle, ¿Eres?

...¿Quien sabe si esta otra mitad de la vida en que creemos estar despiertos no es 
sino un sueño, un poco diferente del primero, del que despertamos cuando creemos dormir. Pascal

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