jueves, 10 de febrero de 2011

¿ESCOGEMOS A NUESTRAS MASCOTAS O ELLAS A NOSOTROS?





"Quien distingue la sonrisa de un perro ha dejado de ser un animal"

Para los especialistas las mascotas son el espejo de su dueño. Muchas veces hasta en el físico se parecen y la forma en que los tratamos revela nuestra personalidad, nuestras preferencias y nuestro estilo de vida.

Aqui un relato de una seguidora quien cree firmemente que las mascotas escogen a sus duenos y no viceversa.

Conocí a Nana y a Kilo cuando vivía en la playa de Punta Hermosa (Peru). Habiamos alquilado una casa entre cuatros amigos, era grande, con cinco dormitorios y una amplia terraza que daba al mar. Acostumbrábamos a dejar la puerta principal abierta, ya que siempre entraban y salían amigos. Una noche, como cualquier otra, nos encontrá
bamos charlando fuera de la casa cuando de repente apareció, un cachorro Labrador, que más adelante bautizamos con el nombre de Nana. Moviendo su cola sin cesar, parecía saludarnos dando vueltas entre nosotros. Me puso las dos patas encima, como diciéndome "Mira ponme caso". Noté que estaba flaca, desnutrida, sucia y con cortes en algunas partes del cuerpo,....hasta un trozo de goma de mascar tenía pegado. Decidí bañarla y darle de comer para que, por lo menos, es noche la pasara bien. Al rato la dejamos ir, al día siguiente Nana nos esperaba al pie de la puerta acechando a la primera persona que le abriera. Esta vez noté que estaba debil y tosía con frecuencia. La llevamos al veterinario y el diagnóstico fue bronquitis severa. Le pusieron una inyección y me dieron unas vitaminas para que se las diera dos veces al día. Ya en la casa improvisé una colcha para que durmiera y milagroasamente Nana respondio al tratamiento y al cabo de unas cuantas semanas su salud fue mejorando. Hoy, juguetona y vivaracha no me pierde ni pie ni pisada y corre conmigo por toda la playa. Fue precisamente en unas de esas carreras que un perro de raza Terrier Smooth la desafió. La persiguió por toda la playa para luego ladrarle ferozmente reprochándole haber perdido en lo que se convirtió en una competencia. Se hicieron amigos y con frecuencia nos lo encontrabamos en la playa o nos seguía a la casa. Cuán lejos de mi mente estaba, que ese Terrier se iba a convertir en mi segunda mascota. Un día mientras regresabamos de hacer unas compras en el mercado vimos cuando una camioneta atropello al Terrier. El perro salió corriendo de entre las ruedas, y herido fue a parar a la puerta de nuestra casa. Lo cargamos y lo llevamos a veterinario, allí permaneció interno. Así fue como nos enteramos que se llamaba Kilo y que había pertenecido a un ciudadano inglés quien al marcharse del Perú lo dejo a cargo de un amigo. Contactamos al amigo, para enterarle de lo ocurrido y se ofreció a pagar la hospitalización de Kilo. Los días pasaban y yo me moría de angustia por saber si Kilo sobreviviría y se recuperaría. Al 4to día me llamaron del hospital para decirme que se iba a recuperar. A la semana, estando en la cocina de la casa escuché unos ladridos, al mirar por la ventana ví a Kilo al pie de la puerta. Salí corriendo y Nana detrás, ahí estaba él moviendo la cola. ¡Yo feliz, me había escogido a mi! Desde entonces nunca se ha separado de nosotros.

3 comentarios:

  1. Wow i love this so much!

    One question what do you mean with the quote about distinguir la sonrisa de un perro?

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  2. Gracias.. Esta cita anónima creo que significa que a pesar de que sabemos que un perro no sonríe, lo queremos tanto que vemos una somrisa en su cara. Los poetas siempre han atribuido cualidades humanas a los animales, las flores y las cosas. De ahi que habla con ellas y estan convencidos de que éstos les contestan de alguna manera.

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