domingo, 25 de mayo de 2014

EL COMENSAL INESPERADO





Una mosca negra tornasol se posó sobre mi plato de arroz con leche.  Sin perderla de vista, tomé el mata mosca que tenía cerca y me preparé para embestirle un golpe mortal. Pero el insecto me miró con los ojazos, tristes, como pidiendo clemencia, y el sentimiento de culpa me detuvo.  Cuidadosamente acerqué un plato vacío y dentro de él coloqué una cucharada del dulce para compartirlo con ella. La mosca permaneció inmóvil, frotándose las  patas. Comprendí, la mayor porción era para ella.

lunes, 19 de mayo de 2014

TRAS BAMBALINAS




Escuchó atentamente el cuento, lo organizó y lo escribió, lo cobró y desapareció sigilosamente entre las brumas de la noche. Dicen que era un escritor fantasma.

domingo, 11 de mayo de 2014

EL DESQUITE





 No sé si estoy viendo visiones, o tal vez es cierto complejo de culpa, pero, noto que cuando mi madre me visita y me ve agitada recogiendo juguetes, ordenando la casa y regañando a mis hijos, una leve sonrisa asoma en sus labios.

sábado, 3 de mayo de 2014

HABLABA, HABLABA, HABLABA



Hablaba, y hablaba, y hablaba, y hablaba, y hablaba, y hablaba, y hablaba. Y venga hablar. Yo soy una mujer de mi casa. Pero aquella criada gorda no hacía más que hablar, y hablar, y hablar. Estuviera yo donde estuviera, venía y empezaba a hablar. Hablaba de todo y de cualquier cosa, lo mismo le daba. ¿Despedirla por eso? Hubiera tenido que pagarle sus tres meses. Además hubiese sido muy capaz de echarme mal de ojo. Hasta en el baño: que si esto, que si aquello, que si lo de más allá. Le metí la toalla en la boca para que se callara. No murió de eso, sino de no hablar: se le reventaron las palabras por dentro.

Max Aub