miércoles, 26 de enero de 2011

EL FULGOR DE UNA ESTRELLA

Cuento:

Mamá y yo nos escontrábamos sentadas en la terraza de la casa, era una de esas noches clara en la que la luna jugaba con las estrellas.  Contábamos ls estrellas  y tratábamos de formar constelaciones.  De repente una estrella fugaz se desplazó por el firmamento.

- Es brillante como el fuego, parece que va a explotar. ¿Adónde irá a morir?" - pregunté inquieta.

- Cae en el vacio - dijo mamá - vamos pide un deseo.

 Cerre mi ojos y en silencio pedi un deseo.

- Te contaré un cuento que me contaron cuando era pequeña - comentó mamá.
-Erase una noche hermosa cuando todas las estrellas salían resplandecientes a jugar.  Había una muy solitaria, que se negaba a brillar como las demás.  Tenía un sólo pensamiento, no quería morir.  Muchas de sus amigas se habian convertido en fugaces y habían caído en e vacio. Jamás habían regresado.  Decidió dormirse para no pensar, perdió el equilibrio y cuando vino a darse cuenta estaba ya desplazándose por el firmamento, se había convertido en fugaz.  ¡Paf!, cayó en las aguas profundas del océano.  Aquí todo era oscuridad, sólo que por ratos alcanzaba a ver una luz muy tenue que se le acercaba.  Lo que era no se distinguía, estaba forrada de algas marinas. "No temas, soy estrellamar, hace millones de años llegué aquí y éste es el reino de las estrellas. Cuando las estrellas fugaces como tú se desplazan por el firmamento caen en las profundidades del océano y se convierten entonces en estrellas del mar.  Ven, vamos te llevaré a nuestro reino y de seguro reconocerás a muchas estrellitas que fueron fugaces y ahora son eternas - le explicó - Así partió la estrellita, que una vez era solitaria y su compañera estrellamar".

- Mamá, interrumpí. Creo que es cierto lo que dicen que si uno pide un deseo a una estella fugaz lo que se anhela se conseguirá-.

-A mi se me acaba de cumplir el mío.  Pedí jamás separarme de ti y ahora comprendo que tú y yo somos estrellitas fugaces también y que estaremos juntas en las profundidades de la eternidad.

Mamá y yo nos abrazamos y seguimos contando estrellas.

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