Cuentan....
que el primer hombre
estándo solo y aburrido sentado en un piedra
se puso a inventar palabras
Inventó la palabra camino; y se adentró en él
y se dió cuenta que estaba solo y abandonado
entonces inventó la palabra arbol, la palabra pájaro
y el aleteo de las alas hizo mover las hojas verdes
y así siguió; inventando, caminando, jugando..
¡Casa!... y se vió salir humo azul sobre el tejado
¡gato!...y se escuchó un maullido tenue dentro de la casa
Y así siguió: inventando, caminando, jugando.
¡Río¡.. y se escuchó un rumor de agua luchando
por buscar un cauce y llegar al mar.
¡Silla!.. y se sentó en su invento a mirar el
paisaje recien bautizado
Pero de pronto, apareció una palabra que él
no había llamado y que no era como
el camino, o el río, o la casa, y era tan extraña,
que aún a fuerza de tratar de olvidarla
al hombre le queda del todo imposible.
Era una mujer
la mujer se acercó, le miró a los ojos
y lo beso por primera vez
el hombre cerro los ojos...
y al abrirlo
volvieron a aparecer
uno a uno
el camino
la silla
el rio
el arbol
el pájaro....la casa
Cuentan...
Que desde ese día
los hombres andan caminando por el mundo
inventándo unas cosas y olvidándo otras
mientras las mujeres también caminan y diambulan
recordándole a los hombres
que hay cosas que no se pueden inventar,
pero tampoco se pueden.....olvidar
Cuento recogido y compartido por Diego Parra Duque