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domingo, 6 de abril de 2014

EL NIñO QUE NO SABIA JUGAR




Había un niño que no sabía jugar. La madre le miraba
desde la ventana ir y venir por los caminillos de tierra, con
las manos quietas, como caídas a los dos lados del cuerpo.
Al niño, los juguetes de colores chillones, la pelota tan re-
donda, y los camiones con sus ruedecillas, no le gustaban.
Los miraba, los tocaba, y luego se iba al jardín, a la tierra sin
techo, con sus manitas, pálidas y no muy limpias, pendien-
tes junto al cuerpo como dos extrañas campanillas mudas.
La madre miraba inquieta al niño que iba y venía con una
Sombra entre los ojos. -si al niño le gustara jugar yo no
Tendría frio mirándole ir y venir- . Pero el padre decía, con
alegría: -No sabe jugar, no es un niño corriente. Es un niño
que piensa- .
Un día la madre se abrigo y siguió al niño, bajo la lluvia,
Escondiéndose entre los árboles. Cuando el niño llego al
Borde del estanque, se agacho, buscó grillitos, gusanos,
crías de rana y lombrices. Iba metiéndolos en una caja.
Luego, se sentó en el suelo, y uno a uno los sacaba. Con sus
uñitas sucias, casi negras, hacia un leve ruidito, ¡crac!, y les
segaba la cabeza.

Ana María Mamatute

sábado, 22 de marzo de 2014

ECHANDO PESTES




Abri la puerta. Nadie. Salí al pasillo y miré en ambas direcciones. Nadie.  Entré. Al cerrar la puerta, me vino a la memoria cuando siendo niña tocaba la puerta del vecino para aluego esconderme a disfrutar la reacción del pobre diablo cuando saliá echando pestes por que no veía a nadie.

sábado, 15 de marzo de 2014

EL ZORRO



Salió, un día, un zorro de su covacha a la salida del sol. Miró a su sombra y dijo: “Hoy almorzaré un camello.” Y se fue en busca de un camello hasta el mediodía, sin dar con su presa. Miró en aquel momento a su sombra y dijo para sí, asombrado: “Bueno, me bastará una rata.”

G.Jalil Gibrán

sábado, 8 de marzo de 2014

ALICIA




Este es mi regalo, abuelo. Ábrelo. Deja que te ayude si no puedes. ¿A que es bonito? Un pequeño cuaderno de princesas con cien hojas de colores. Mira, puedes arrancarlas, así. ¿Lo ves? En cada hoja he escrito una palabra. Cama, mesa, silla, armario, lámpara, espejo, baño. Todo lo que tienes aquí, en tu cuarto, en la residencia. Mira, las hojas son adhesivas. Ahora te ayudaré a pegarlas todas. Todas menos una, la que he prendido a mi vestido nuevo. Mira, he escrito en ella Alicia. Así no tendrás que improvisar más excusas cuando no logres recordar mi nombre.

Santiago Eximeno

sábado, 1 de marzo de 2014

INHOSPITO



"Acampé una noche en su corazón, dispuesto a quedarme para siempre. Tardé una semana en marcharme. El frío y la soledad eran insoportables."

Miguel Molina

domingo, 23 de febrero de 2014

LA SIRENA




Al atardecer, iba a pescar con mi padre. Caminábamos hasta una zona de rocas, él arriba, y yo abajo. Me gustaba ver los círculos concéntricos en el agua y las sombras de los peces nadando.
Fue una noche de luna nueva; un pez volador emergió del mar agitando las alas, cientos de gotas se esparcieron por el aire, de ellas brotaron mariposas doradas que subieron hasta el cielo. Quise volar tras ellas.
Esa noche mi padre me llevó en brazos envuelta en una manta.
—Mirad, traigo una sirena —dijo.
Y fue verdad, nunca más supe caminar sobre la tierra.

Fortunata Perez de la Ossa

sábado, 15 de febrero de 2014

DIAS DE LLUVIA





La lluvia había sorprendido a Ana en multitud de ocasiones, pero nunca antes había visto caer del cielo a hombres, mujeres y niños. Así que, sorprendida por el fenómeno y temerosa de que alguien se le cayera encima y le abriera la cabeza, decidió encerrarse en casa.

Solo cuando la lluvia cesó, ella se atrevió a salir al jardín, donde se encontró con un hombre dormitando en el suelo. Ana, imaginando que debía estar hambriento, le invitó a merendar y, más tarde, también a cenar. Tiempo después, y ya convertidos en marido y mujer, Ana siempre explica que, un día, el amor le llovió del cielo.

de la red


sábado, 8 de febrero de 2014

ACEPTA CADA MOMENTO




A veces vamos caminando como entre la niebla y aunque sabemos a donde vamos, nuestros ojos no ven el camino. Hay momentos en los que solamente nos queda seguir caminando, sin resistencia, sin discutir, imitando a la vegetación que simplemente vive cada instante. En la aceptación encontramos el sentido y la paz.
«Acepta cada momento… Lo llamamos “cada momento”, pero siempre es el mismo momento, que tiene formas diferentes. Aceptar cada momento como si lo hubieras elegido, porque la totalidad del universo ha producido- la forma de este momento. No puede ser otra cosa, por que es; no se puede discutir con eles; no hay discusión posible. La naturaleza no tiene discusión con es: la flor, el animal… viven en esa alineación, aunque inconscientemente.»

Eckhart Tolle

CIERTA CONFUSION



-¿En qué terminará esto? -nos preguntamos todos-. ¿Hasta cuando soportaremos esta carga y este tormento? Los vecinos nos han invadido y no sabemos ya que hacer para repelerlos.¿Pero estamos preparados para acabar con todo esto, para semejante empresa?  Hay cierta confusión, y esa confusión será nuestra ruina.

Franz Kafka
adaptación

sábado, 1 de febrero de 2014

LIBRE



Nunca se supo como ocurrió, pero repentinamente y sin que mediara situación alguna que lo provocara, trozos de su espeso pelaje empezó a caer por doquier. Quedándose lampiño y sin cola, se incorporó dejando atrás su postura animal. La ferocidad de sus facciones toscas y las negras pezuñas se suavizaron tomando aspecto humano. Miró la luna llena que parecía un queso amarillo colgando del firmamento y corrió tras ella por la espesura de la inhóspita selva.